La Cámara de Diputados vuelve a ser el escenario de una sesión especial que puede definir el destino del DNU 70/23. La oposición salió a buscar quórum para abrir el recinto y poner a votar una de las normas más disputadas del último período.
La convocatoria, prevista para las 14, no llegó intacta a la jornada. En la última semana, la sesión se desinfló por tres factores que cambiaron el mapa político y dejaron a la oposición con la duda de si alcanza para abrir el recinto.
El primer factor es el fallo de la Corte Suprema, que reflotó la vigencia de la norma que limita la extranjerización de tierras. Ese fallo devolvió al debate un tema que parecía cerrado y obligó a reordenar las prioridades de los bloques.
El segundo factor es la voltereta del oficialismo, que busca restituir la Ley de Tierras al incluirla en el dictamen sobre Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Ese movimiento complica la ecuación: lo que era una sesión para derribar un DNU terminó mezclándose con otra discusión territorial.
El tercer factor pesa sobre la oposición dialoguista: ya hay una sesión confirmada para el 21 de octubre con un temario que le interesa, como discapacidad y endeudamiento. Para muchos legisladores, pelear hoy por el DNU puede significar perder fuerza para una discusión que consideran más urgente.
La sesión también incluye proyectos de emergencia en discapacidad y alivio de la morosidad familiar. Esos temas le dan un piso social al debate y muestran que la oposición no solo quiere discutir el DNU, sino también dejar una señal de gestión frente a la sociedad.
El dato clave sigue siendo el quórum. Sin los votos necesarios, la sesión especial no se abre y el DNU 70/23 queda intacto por ahora. La jornada se juega en el recinto, pero también en las negociaciones de pasillo: cada bloque está calculando cuánto le conviene arriesgar hoy para no perder terreno el 21 de octubre.
La pregunta que circula en el recinto es simple: ¿vale la pena abrir la sesión hoy si el quórum está en duda? Para una parte de la oposición, la respuesta es sí, porque el DNU 70/23 sigue siendo una bandera. Para otra, la prudencia manda esperar la sesión del 21 de octubre.
El fallo de la Corte Suprema también cambia la temperatura. Al reflotar la norma sobre extranjerización de tierras, el fallo dejó un mensaje que los legisladores no pueden ignorar: la Ley de Tierras vuelve a estar en el centro de la escena.
El alivio de la morosidad familiar y la emergencia en discapacidad son los otros dos frentes. Si la sesión se abre, esos proyectos pueden convertirse en una muestra de que la oposición también discute problemas concretos, no solo el DNU 70/23.
Con información de: Clarín. La sesión se juega en el recinto.

Comentarios (8)
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Me preocupa que no haya quórum y el DNU 70/23 quede intacto. La sesión de hoy parece más una foto que una decisión.
Exacto, si no hay quórum no se abre la sesión y el DNU sigue. La Corte Suprema ya complicó la ecuación con el fallo de tierras.
Yo creo que la oposición dialoguista está calculando para el 21 de octubre, donde hay temas como discapacidad y endeudamiento.
Bueno, al menos hay proyectos de emergencia en discapacidad y alivio de la morosidad familiar. No todo es DNU.
La voltereta del oficialismo con la Ley de Tierras en el dictamen de Inviolabilidad de la Propiedad Privada me parece un movimiento raro.
Raro no, es para mezclar temas y que nadie se quede con la foto. La sesión del 21 de octubre va a ser clave.
Lo que no entiendo es por qué la oposición no fuerza el quórum si el DNU 70/23 es una bandera.
Porque arriesgar hoy puede costarles el temario del 21 de octubre. La política es cálculo, no solo bronca.